En en 1839 una extraña costumbre de fotografiar Muertos como si estuvieran vivos se originó en Paris como un atributo aquellas personas que habían fallecido y querían que las recordadan para toda la eternidad.
Dicha costumbre se hizo Popular en París donde miles de familias posaban con los fallecidos como si estuvieran vivos.
La tasa de mortalidad en los niños en esa época se hizo popular para la fotografía post morten ya que los padres encontraban consuelo tomándose fotografías con sus hijos.
A lo largo de los siglos esta imágenes espectrales siguen fascinándonos; la forma que tenemos de enfrentar el fin de la vida dista mucho de esta costumbre, que honra a la muerte y consuela a los vivos a través de imágenes escalofriantes.
Como la muerte era algo cotidiano en esa época se se documentaba con fotografías principalmente en niños donde sus padres los cargaban y tomaban de la mano como si aún siguieran vivos Incluso en algunas fotografías sería difícil de creer que ya están muertos.
Dicha costumbre cada vez se realizaba más a menudo para brindar homenaje a los muertos y darle un consuelo a los familiares que aún están con vida.
Con el paso de los tiempos estas prácticas fueron desapareciendo ya que los gobiernos empezaron a prohibir este tipo de costumbres quedando en el olvido y teniendo una historia escalofriante.
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